Abortion to Save the Life of the Mother - Printed in Mexico by Paula de Benavides

Velasco, Thomas de

Breviloquio moral practico, en que se contienen las sesenta y cinco proposiciones prohibidas por N. SS. P. Innocencio XI. declaradas con un appendice añadido al fin de las quarenta y cinco proposiciones prohibidas por el Santissimo Alexandro VII que por estar declaradas por otros; se dá de sus mismas razones una breve elucidación

Mexico: Viuda de Bernardo Calderón, 1681

$5,500.00

Octavo: 14.5 x 10.5 cm. [10], 35, xii, [8] leaves. Collation: par. 8, A-D8, E4, F1; a8, b-d4

FIRST EDITION.

A fine copybound in contemporary vellum. A crisp copy with a few very minor faults: Occasional, very light dampstains, a clean paper flaw on leaf D2 (no loss), a small tear in margin of the title (again no loss), and a small paper flaw and short worm trail, last four leaves with short wormtrail, touching a couple of letters but mostly in the blank margins, and a little fraying to the blank outer margins of the same leaves. With a marca de fuego along the top edge. With two large decorative woodcut tailpieces in the text and a woodcut device on the final leaf. Extremely rare. 1 copy in the U.S. (NYPL).

Printed by Paula de Benavides, a native of Mexico and the widow of the printer Bernardo Calderón (d. 1640). Benavides, who never remarried, ran the family printing operation from 1641-1684, at times holding a near monopoly of the book trade. In her 43 years as a printer, 298 titles came from her press (see below for a full vida).

First edition of this text explaining the substance of a bull issued by Pope Innocent XI in 1679 that condemned 65 propositions attributed to the Jesuits and other "laxists", whose approach to moral theology led to extreme positions, such as the radical idea that abortion should be allowed in order to save the life of the mother.

In the bull of Innocent XI, laxists were alleged to hold that it is not sinful for a man to kill his adulterous wife, that one may marry for pleasure alone, that one can satisfy the precept of loving one's neighbor by means of external actions, that it is not sinful to have sex with a married woman if her husband agrees to it, that one may wish for the death of one's father if it is with a view towards self-enrichment and not the suffering of the victim, and other heretical opinions.

Abortion:

Among the 65 propositions are two that related to abortion. Innocent XI first condemned proposition 34 (“It is lawful to procure abortion before ensoulment of the fetus lest a girl, detected as pregnant, be killed or defamed.”) and countered that it was unlawful to procure abortion. He also condemned proposition 35 (“It seems probable that the fetus (as long as it is in the uterus) lacks a rational soul and begins first to have one when it is born; and consequently it must be said that no abortion is a homicide.”) and stated that the fetus does indeed contain a soul and that to abort was murder. The denunciation of these propositions clarified the Church’s doctrine regarding abortion as homicide, and distanced the Church from claims that the value of the fetus depended on the moment at which it became ensouled.

"Laxism came into existence as an abuse of both casuistry and probabilism, which were two closely related realities. Laxists chipped away at the meaning of probabilism and tended to reduce it as much as possible. Thus, for example, one could follow a less probable opinion or a tenuously probable opinion. The individual condemned propositions illustrate the abuse of casuistry, which ostensibly attempted to save the ordinary Christian from the imposition of too burdensome obligations. The abuse of casuistry arose by going from one acceptable case to others that exceeded the bounds of acceptability… The condemned propositions show the dangers that arise when cases are considered only in themselves without seeing them in the total context of living a Christian life."(Curran)

The author, the discalced Franciscan friar Tomás de Velasco, has added an appendix of 45 more propositions, these ones condemned by Pope Alexander VII (d. 1667), including one that concerns the possession of prohibited books.

About the printer:

"Paula de Benavides viuda de Calderón figura como la primera mujer de la familia que asumió en plenitud su calidad de viuda e impresora. Continuó el trabajo de su marido por un periodo de 43 años ininterrumpidos, en los que aparecieron títulos provenientes de su imprenta. 

"La viuda de Calderón no dejó de estar a cargo del negocio familiar desde 1641 hasta el año de su muerte, acaecida en noviembre de 1684. Debido a la cantidad de años ininterrumpidos dedicados al taller, su actividad resulta notablemente duradera respecto al resto de los impresores del siglo XVII. A diferencia de otras viudas, supo conservar el taller y acreditarlo; no arrendó ni vendió la imprenta heredada, como fue el caso de Jerónima Gutiérrez, viuda de Pablos, quien la alquiló a Pedro Ocharte; o el de María de Sansoric, quien la vendiera a Pedro Balli. Paula, por el contrario, la trabajó, se supo hacer de empleados eficientes y leales, no dejando en ellos la responsabilidad y la dirección del taller.

"La producción de doña Paula sería continua, longeva, y cuantiosa. En estos 43 años salieron de su imprenta 298 títulos por lo menos, según los registros que asienta Toribio Medina (Medina, 1989, vol. I). Mientras que, de acuerdo con la misma fuente, Juan Ruiz imprimió 103 obras en 62 años. Podemos decir que en la casa impresora de Doña Paula se imprimieron alrededor de siete textos por año, cantidad nada despreciable para la época, además de los diversos impresos de pocas hojas y de hojas sueltas, como esquelas, invitaciones, volantes, devocionarios y estampas que, por los avatares del tiempo, no han llegado hasta nosotros y que, seguramente, eran los más redituables para el negocio.

"La imprenta de Doña Paula estuvo activa por largo tiempo y su producción fue abundante. Además, es justo decir que salieron de su imprenta obras de importantes autores como Fray Alonso de la Veracruz, Fray Alonso de Molina (con su muy valiosa Doctrina Cristiana y Catecismo en Lengua Mexicana) y del no menos ilustre Juan de Palafox y Mendoza. Por si esto fuera poco, también publicó en 1677 los Villancicos que se cantaron en la Santa Iglesia Catedral de México, a los maytires del glorioso príncipe de la Iglesia, el señor San Pedro, de Sor Juana Inés de la Cruz, así como los Sumarios de las cedulas, ordenes y provisiones reales, que se ha despachado por Su Majestad, para la Nueva España... compiladas por Juan Francisco Montemayor y Córdova en el año de 1678, y las Ordenanzas de la muy noble, y muy leal ciudad de México, cabeza de los reynos de la Nueva España, obras publicadas en 1683.

"La historiografía de la imprenta y del libro en México ha puesto poca atención al papel que desempeñaron algunas mujeres como personajes centrales en el desarrollo y continuidad de la producción de impresos mexicanos. Baste decir que del total de registros localizados en los grandes repertorios bibliográficos, más de la mitad corresponden a textos impresos por mujeres. Por ello, podemos concluir que la continuidad del trabajo de impresión, durante la época colonial, fue posible gracias a la participación de mujeres como Paula de Benavides, quien se caracterizó por ser la impresora novohispana más destacada, no sólo por la longevidad de su trabajo y por el número de impresos que se produjeron bajo su cuidado, sino también, porque de su imprenta salieron algunas de las obras más representativas del pensamiento novohispano, pues tuvo bajo sus prensas los escritos de intelectuales destacados de este periodo, como Sor Juana Inés de la Cruz y Carlos de Sigüenza y Góngora. 

"Destaca también por su exitosa estrategia y visión como empresaria, al mantener además de la imprenta un dinámico trabajo como mercadera de libros y haber sido la única impresora, del periodo señalado, que mantuvo el privilegio de la impresión y venta de cartillas, con las cuales contribuyó a la enseñanza y apren- dizaje de las primeras letras en la población novohispana. Otro aspecto de su hábil estrategia fue fundar la red familiar de impresores más prolija del siglo XVII y parte del XVIII, propiciando el matrimonio de su hija María con otro impresor, y posicionando al resto de sus hijos dentro del clero en lugares claves para el negocio.

"El reconocimiento a Paula de Benavides no podría comprenderse sin poner atención a su condición social de viuda. Hecho que la pone, ante los ojos de la tradición, como una mujer recatada al cuidado de sus hijos; sin embargo, el estudio de su biografía y de su desempeño como impresora y librera redimensiona la idea de viudez y la expone como mujer activa, emprendedora y exitosa. 

"El conocimiento de la actividad de esta impresora aporta datos valiosos para una mejor comprensión de la historia de la imprenta en México y, en especial, del papel que jugaron las mujeres que aparecen en los pies de imprenta de los repertorios bibliográficos más completos. El estudio de otros casos de mujeres impresoras a través de fuentes documentales es una tarea necesaria para la construcción de una historia de la imprenta en México mucho más integral y completa de la que hasta ahora se ha hecho."(Ana Cecilia Montiel Ontiveros and Luz del Carmen Beltrán Cabrera, "Paula de Benavides: impresora del siglo XVII. El inicio de un linaje", in Contribuciones desde Coatepec, no. 010 enero-junio 2006, pp. 103- 115.)

Medina, Mexico 1238; Palau 357213; Andrade 751